Festivales o fronteras abiertas

En esta sección estamos habilitando las actividades que pretendemos desarrollar en los dos próximos años. Dos festivales cuyo objetivo es que, como su nombre indica, pretenden crear intervención y atraer y “mover el ánimo infundiéndole deleite, asombro, dolor u otros afectos más o menos vivos”, que no tengan carácter académico, que estén invitando a productores de historia pública a establecer con ellos diálogos abiertos para dar rienda suelta a los debates que están presentes en la sociedad civil. Por ahora va el primero, todavía en proceso de desarrollo, pero iremos subiendo más .

FRONTERAS ABIERTAS: PROPUESTA DE «FESTIVAL DE HISTORIA PÚBLICA«

MADRID, OTOÑO DE 2021

Para este presente año, tenemos previsto organizar un festival de reflexión y participación sobre lo público de la historia. Más concretamente sobre los distintos dispositivos con los que el relato histórico se narra más allá del relato historiográfico académico y, sobre todo, sobre la corresponsabilidad de la autoría en su narración. De lo que se trata es de responder a preguntas que nos vienen sugeridas tanto desde el profesional de la historia como de los ciudadanos que hacen, participan y narran el pretérito. Preguntas tales como, ¿hasta qué punto el relato escrito del experto historiador puede seguir tutelando otras formas de narrativa? ¿En qué medida las sociedades pluralistas generan relatos que abren a debates que no son atendidos por la academia, al considerarlos «opiniones» y no conocimiento? ¿Solo hay conocimiento histórico cuando la narración y el sentido del pasado están supeditados al método científico? ¿O hay conocimiento experiencial? ¿O interpretativo? ¿Cómo seguir manteniendo la frontera entre ciencia y literatura? ¿No es la historia una forma también literaria? La viñeta o el juego, ¿no suponen un incentivo para inmersión de los ciudadanos en el pasado? ¿Puede haber narración del pretérito sin estética representativa? Una sociedad pluralista, ¿puede perseguir el consenso sobre el pasado o las luchas por la historia o por la memoria son consustanciales al pluralismo interpretativo? ¿Memoria oficial o políticas de la memoria? ¿Puede ser la memoria democrática también una memoria oficial?…

Las preguntas, como podéis comprobar, podrían seguir y seguir. Esperamos aumentarlas con la colaboración de todos. En todo caso, vamos pensando la estructura del festival, así como la participación. Os dejamos, por ahora, su esbozo.

Inscripción previa (obligatoria para control de aforos)

Distribución de actividades:

15 de octubre

10:00 – 11:00:  Mirar el pasado desde otro lugar: por una autoridad post-disciplinar y compartida. Presentación a cargo de Marie-Karine Schaub, Patrick García, Jesús Izquierdo Martín y Saúl Martínez Bermejo y Luis González Fernández.

11:00-12:30: Narrar el pasado: cómic y literatura

12:30-14:00: El pasado, imágenes en movimiento: documental, cine y videojuegos

14:30 – 16:00: Comida

16:00-17:30 : Del museo a YouTube: recreaciones históricas, divulgación y museos 

17:30 – 19:30: Mesa redonda sobre el estudio de la memoria democrática

16 de octubre

10:00 -12:00: 2 talleres simultáneos

Taller A: Educación y enseñanza 

Taller B: Archivos e Historia Familiar

12:00-14:00: Conciertos, memorias y cafelitos

Coordinadores: Patrick GARCIA (univ-Paris Cergy), Jesús IZQUIERDO MARTÍN y Saúl MARTÍNEZ BERMEJO (Asociación Española de Historia Pública).

Organizan:  Asociación Española de Historia Pública, Universidad Autónoma de Madrid y Casa de Velázquez

Lugar de celebración: LA CORRALA (UAM) Madrid Calle Carlos Arniches 3

Justificación:

En 1978 el historiador Robert Kelley escribía que la historia pública refería “al empleo de los historiadores y del método histórico fuera de la academia”. Desde entonces, la historia pública ha sido un campo trillado en el mundo intelectual anglosajón y francés, llevando a numerosas reflexiones sobre el concepto y sus usos. Frente a lo que algunos historiadores piensan, la historia pública no reniega del uso de las teorías y métodos históricos que el profesional maneja en el seno de academias, universidades, institutos y colegios. Sin embargo, existen con la disciplina histórica diferencias detectables: en primer lugar, las audiencias de dicha historia son más públicas que académicas. Desborda los límites de los marcos institucionales de profesores y estudiantes para adentrarse en los amplios territorios de la ciudadanía, incitándola a participar. Por ello, en segundo lugar, la historia pública pretende incentivar la colaboración del público en un proceso que tiende a reforzar la democratización de conocimiento histórico y que rompe con la relación unívoca de la disciplina. Por último, la propuesta pretende ser una práctica reflexiva en la que pensar activamente la participación colectiva en el saber sobre el pasado: el pretérito es algo más que un objeto inerte ofrecido unilateralmente por los historiadores; es, para este territorio, un recurso que puede tener efectos políticos y posibilidades de contestar los relatos vencedores de la historia.

            El festival que organizamos tiene esa pretensión de vincular al profesional y al ciudadano en las dinámicas colectivas de conocimiento histórico, especialmente en sociedades donde pasado es motivo de diálogo y reflexión. Si la democracia discute sobre el presente y el futuro, los ciudadanos también tienen la capacidad para compartir la producción de ese saber que denominamos historia, en un proceso que ha comenzado hace tiempo y en el que la mayoría de los historiadores no ha profundizado. Este es el sentido de una actividad que no pretende supervisar las prácticas que se desarrollan fuera de lo académico, sino observar dicha actividad para conocer sus mecanismos y fines, y dialogar sobre la apertura de horizontes que plantea. Un festival de diálogo que desea abrirse a aquellos ciudadanos cuya mirada busque la participación pública en la construcción y difusión del conocimiento histórico en un momento en el que la democracia parece estar amenazada o bien por posiciones cerradamente académicas o bien por lugares de descontrol de “fake news” donde se imponen lecturas que, si bien requieren de nuestro conocimiento, solo se anclan en la manipulación de la información del pasado para legitimar el presente y organizar el futuro.